Por Derrick Broze, 13 de mayo, 2022 (Traducido al español por Paul Horner) Inglés

Un componente clave de la agenda tecnocrática del Gran Reseteo es la implementación de un proyecto global de identidad digital. Uno de los primeros pasos para lograr esta meta es convencer al público que los programas de identidad digital se tratan de un “derecho humano” para el cual hay que luchar.

¿Por qué el empuje para lograr la identidad digital es tan vital para la visión tecnocrática?

El mundo de 2030 – en el cual el Foro Económico Mundial imagina que “no tendrás nada y serás feliz”– depende de un programa global de identidad digital. Esta identidad (ID) digital dará lugar a una sociedad de rastreo donde las autoridades pueden ver cada compra y cada paso que tomas.

Se podría afirmar que gran parte de la sociedad ya ha entregado esta información con el uso ubicuo de las tarjetas de crédito que rastrean las compras y los celulares que registran los datos de GPS. Sin embargo, el plan de ID digital también se vinculará a una cartera digital que contendrá la moneda digital del banco central local (CBDC, por sus siglas eninglés,) la moneda digital de los gobiernos que será necesario para llevar a cabo toda transacción legal. A la larga, esta ID digital y la cartera digital estarán conectados a (y se verán afectadas por) un puntaje de crédito social individual.

Se podría afirmar que gran parte de la sociedad ya ha entregado esta información con el uso ubicuo de las tarjetas de crédito que rastrean las compras y los celulares que registran los datos de GPS. Sin embargo, el plan de ID digital también se vinculará a una cartera digital que contendrá la moneda digital del banco central local (CBDC, por sus siglas eninglés,) la moneda digital de los gobiernos que será necesario para llevar a cabo toda transacción legal. A la larga, esta ID digital y la cartera digital estarán conectados a (y se verán afectadas por) un puntaje de crédito social individual.

Vemos también el impulso para los apps de “rastreo de contactos” para rastrear la supuesta propagación de enfermedades y los apps de pasaportes sanitarios han empezado a acostumbrar al público a llevar una tarjeta de ID digital dondequiera que vaya. El pasaporte sanitario es simplemente una puerta de entrada a una identidad digital que ya ha estado en proceso en los Estados Unidos, a un grado u otro, desde 2005 con la aprobación de la polémica Ley REAL ID.

Objetivo 16 de desarrollo sostenible de la ONU

Este empuje hacia una identidad digital tiene sus raíces en los objetivos de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas y la Agenda 2030. Los objetivos de desarrollo sostenible (SDGs, por sus siglas en inglés,) son una colección de 17 objetivosentrelazados, adoptados por las Naciones Unidas en 2015 con la meta aparente de poner fin a la pobreza, proteger el planeta y difundir la paz y la prosperidad a todas las personas para 2030. Sus acciones, sin embargo, frecuentemente contradicen sus intenciones declaradas.

Los SDGs formaban parte de una mayor resolución conocida como la Agenda 2030, con el propósito declarado de combatir el cambio climático. Mientras que los SDGs de las Naciones Unidas y la Agenda 2030 a menudo se promueven como una herramienta de establecer relaciones multilaterales sanas entre naciones, la verdad es que están basadas en una agenda más profunda de monitorear, control y dirigir a toda la vida en el planeta.

Cada uno de los 17 SDGs enfrenta un área distinto de su aparente lucha por la justicia y la igualdad. El SDG 16 de la ONU se enfoca en la “Paz, Justicia, e Instituciones Fuertes” y declara que “para 2030, proporcionar identidad legal a todos, incluido el registro de nacimientos.”

Un documento de las Naciones Unidas titulado “Estrategia de Naciones Unidas de identidad legal para todos define aún más a lo que se refiere por “legal” e “identidad digital.” Una identidad legal es esencialmente una forma de registro con un cuerpo civil (un gobierno). El documento de la ONU aclara que “identidad legal es ampliamente reconocido como catalítico para lograr por los menos 10 de los SDGs”, y los datos generados por el registro apoyan las medidas de más de 60 indicadores de los SDG

“Identidad legal desempeña un rol crítico para asegurar que la comunidad global sostenga su promesa de no dejar a nadie atrás como defendido en la Agenda 2030,” declara el informe de la ONU.

Cuando se trata de identidad digital, el documento dice que la identidad digital se entiende generalmente como una identidad única y constante- una tarjeta de identificación virtual, por ejemplo- asignada a individuos y que los autentica como usuarios de todos sus aparatos digitales portátiles. Esta identidad puede aplicarse a los mundos físicos y virtuales. Usar una identidad digital involucra contraseñas, claves criptográficas, biometría como huellas dactilares o escaneos de iris.

Identidad digital como un derecho humano

A medida que nos acercamos a 2030 el meme de “identidad digital como un derecho humano” se está implantando cada vez más en las mentes de las masas. Espero que esta tendencia se convierta en un tema de conversación estándar entre los gacetilleros de los medios corporativos y sus seguidores. El público no solo está siendo preparado para aceptar la identidad digital como un método para rastrear las enfermedades (y la población), mas identidad digital está siendo vendido a los sentimentales del mundo occidental como una necesidad para ayudar a las así llamadas “personas sin servicios bancarios” (unbanked) del mundo para integrarlas a los sistemas financieros modernos.

El término unbanked se refiere a esas personas que, por un motivo u otro, no tienen cuentas bancarias y tarjetas de crédito. Esta aparente falta se reporta con frecuencia comoun defecto de la sociedad moderna, un ejemplo de otra población empobrecida abandonada. Lo que no se cuestiona es si el integrarse al sistema bancario le conviene o no a un individuo. Se supone que todas las personas deberían necesitar o querer estar involucradas en un sistema bancario basado en la deuda, dejando así que todos los bancos criminales detrás del Gran Reseteo sigan financiando sus proyectos con el dinero de la gente.

Muchas de estas personas viven en el mundo en vías de desarrollo. En lugares como México existe una floreciente economía informal de personas que comercian, compran y venden bienes sin impuestos, regulaciones o un registro digital de cualquier tipo. Este tipo de actividades económicas y sociales es el comportamiento exacto que los tecnócratas quieren eliminar, precisamente porque va en contra de la visión del Gran Reseteo.

Por ende los medios tienen que hacer su trabajo para convencer al público que la colonización no es la colonización cuando se trate de la sostenibilidad y la diversidad. La gente necesita estar convencida de que esos pobres rancheros mexicanos no estarán completos hasta que tengan una ID digital con una cartera digital para poder recibir la moneda digital como parte del programa de renta básica universal. Estas historias efusivas que promueven identidad digital como el salvador del mundo en vías de desarrollo dejan de mencionar el lado oscuro de la digitalización de toda la vida, específicamente el terror venidero del crédito social y las herramientas financieras de impacto social.

En lugar de eso, se nos presentan titulares como “Inclusión Digital: el derecho humano a tener una identidad” del Grupo Thales, una multinacional francesa con vínculos al gobierno francés y uno de los mayores contratistas de armamento militar del mundo. “Esta falta de identidad no solo se trata de una pérdida en términos de cómo uno es percibido por el sistema y la sociedad. Es una exclusión que impide que las personas alcancen su potencial. No pueden ser educados, no pueden acceder a servicios de atención médica, y sus hijos heredan este legado ya que nacen fuera del sistema,” escribió el grupo en febrero de 2021. De nuevo, la suposición general es que no hay vida que valga la pena vivir “fuera del sistema”.

Mientras tanto la revista Impakter, conocida por promover los SDGs, publicó un artículo titulado “Identidad Digital como un derecho humano básico” en mayo de 2018. El artículo de Impakter promueve identidades basadas en el blockchain y el colocar las actas de nacimiento de los niños en el blockchain también.

Afortunadamente hay unos ejemplos de resistencia a las narrativas comúnmente sostenidas que rodean la identificación digital.

En abril de 2021, el Centro de Derechos Humanos y Justicia Global público un artículo escéptico titulado “Todos cuentan! Asegurar que los derechos humanos de todos se respeten dentro de los sistemas de ID digitales.” Este artículo examinó algunas de las maneras en que las poblaciones marginadas están siendo aún más marginadas por los sistemas digitales. Ellos advierten de “la necesidad de que el movimiento de los derechoshumanos participe en el debate sobre la transformación digital para que no se pierdan derechos fundamentales en la prisa de construir un ‘estado moderno digital’.”

El grupo Access Now público un informe, Rompiendo los mitos peligrosos de los grandes programas de ID: lecciones de precaución de la India, enfocado en las preocupaciones que rodeaban la implementación en la India de su sistema de ID digital, Aadhaar. El informe concluye que los así llamados “grandes programas de ID” (Big ID) – es decir los programas implementados por gobiernos con la ayuda de la gran tecnología – no se necesita para proporcionarle a la gente una identidad legal. Más aún, el informe concluyó que Big ID abre espacios que aumentan la vigilancia, como lo demuestra el sistema Aadhaar en la India.

En mayo de 2021, la ACLU (Unión Americana de Libertades Civiles) publicó un blog en respuesta a las preocupaciones en torno a los pasaportes sanitarios. La ACLU advirtió sobre las identidades digitales, incluido esfuerzos recientes de exigir licencias de conducir digitales. “Un cambio a ID digital no es un cambio menor sino uno que podría alterar de manera drástica el papel de la identificación en nuestra sociedad, aumentar la desigualdad, y convertirse en una pesadilla de privacidad,” escribió la ACLU.

Por último, la organización Privacy International desafió de manera directa los SDGs de las Naciones Unidas y preguntó, “Los objetivos de desarrollo sostenible, identidad y privacidad: ¿su aplicación pone en riesgo los derechos humanos?.” El informe declara:

“Si los actores no tienen en cuenta los riesgos, los mismos sistemas de ID pueden amenazar los derechos humanos, en particular el derecho a la privacidad. Pueden convertirse en herramientas de vigilancia por el estado y el sector privado; pueden excluir en vez de incluir.

Hay riesgos entonces en la implementación de un proyecto de ID- no solo en que no se cumple con la promesa de SDG 16.9, sino que también construye un sistema de vigilancia y exclusión. Es por consiguiente esencial participar de manera crítica con la interpretación de la meta y los usos a los que se le ha dado.”

El Foro Económico Mundial, las Naciones Unidas, y el Banco Mundial

Las Naciones Unidas no es el único organismo supranacional que presiona por la identidad digital. En enero de 2021, el Foro Económico Mundial (FEM) se reunió para su reunión anual para trazar la “Agenda Davos.” Como TLAV reportó previamente, la reunión de enero se enfocaba en restaurar la confianza y en esbozar el plan del Gran Reseteo. En el período previo a la reunión de enero de 2021, el FEM publicó un artículo titulado “Cómo identidad digital puede mejorar vidas en un mundo post-COVID-19.”

El artículo dice, “mientras que el papel de los gobiernos es clave, los reguladores han entendido que no tienen todas las cartas y que se necesita soluciones en los sectores público y privado. Los marcos de confianza de identidad digital liderados por gobiernos trabajando junto con el sector privado están surgiendo.” Esta discusión de “marcos liderados por gobiernos trabajando junto con el sector privado” es exactamente la asociación público-privada que el FEM ha estado promoviendo desde hace décadas.

También debemos recordar que el FEM fue una de las primeras organizaciones en promover la idea de pasaportes sanitarios como parte de una “nueva normalidad.” El FEM anunciaría de manera oficial la iniciativa del Gran Reseteo en junio de 2020, apenas tres meses después del inicio del pánico del COVID-19.

Claro está, el plan del Gran Reseteo del FEM es, en última instancia, un refinamiento de la Agenda 2030 de la ONU y los SDGs. Por eso no nos debe sorprender que la ONU está trabajando también en una forma de identidad digital. El Centro de Soluciones Digitales (UN DSC) ha desarrollado “una solución innovadora de identidad digital para personal de la ONU.”

El UN DSC, un proyecto piloto del Programa Mundial de Alimentos de la ONU (WFP, por sus siglas en inglés,) y el Alto Comisionado de las ONU para los Refugiados (UNHCR), dicen que están trabajando en un conjunto de soluciones digitales que se pueden compartir entre agencias de la ONU para “transformar operaciones comerciales comunes y optimizar las tareas transaccionales que consumen mucho tiempo.”

La ID Digital de la ONU usará blockchain y una forma de biometría. Se ha descrito como una cartera digital para personal de la ONU. El sitio web del UN DSC describe el proyecto como “basado en una solución del blockchain, biometría y un app móvil, este piloto buscará ofrecer una identidad digital única a cada empleado de la ONU para la gestión del ciclo de vida entera, desde la incorporación hasta la jubilación, que será inmutable, protegida, transparente y portátil.”

Mientras que la ONU y el FEM han estado promoviendo la aceptación de identidad digital, el Banco Mundial ha estado financiando el desarrollo de tales programas como parte de la iniciativa Identificación para el Desarrollo (ID4D). El Banco Mundial está financiando programas de ID biométrica digital en México, impulsando ID digital en países menos desarrollados con la aparente meta de proporcionarle una identidad legal a las 1.1 mil millones de personas que actualmente no la tienen.

Luis Fernando García, director de la organización mexicana de derechos digitales R3D, dice que los programas están siendo financiados por aquellos interesados en explotar los datos humanos de México. “Las agencias de inteligencia sofisticada en los países ricos están encantados que los países pobres están creando estas bases de datos de personas que ellos pueden explotar para su beneficio. Ellos tienen capacidades ofensivas que les permite atacar, obtener y coleccionar información que los países menos desarrollados crean por medio de estas bases de datos,” declaró en una entrevista de 2021.

“Como muchos otros proyectos de identidad nacional del Sur Global- si en Kenia, Uganda o México- el Banco Mundial está detrás de ello. El Banco Mundial está prestando $225 millones a México para implementar el sistema. No está promoviendo este enfoque ni en Alemania, en Canadá o en Los Estados Unidos, países que no tienen un sistema nacional de identidad. Pero lo están promoviendo en el Sur Global, lo cual es muy revelador.”

Al mismo tiempo, una alianza de Microsoft, GAVI- la Alianza Mundial para las Vacunas financiada por la Fundación Bill y Melinda Gates- y la fundación Rockefeller han unidos sus esfuerzos en el marco del proyecto ID2020. El proyecto ID2020 es un intento de crear identificación digital para cada persona del planeta. En 2018, Microsoft anunció una asociación formal con el proyecto ID2020 en el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza.

Los sospechosos de siempre- el FEM, la ONU, el Banco Mundial, la Fundación Gates, la Fundación Rockefeller- han pasado los años recientes presionando y promoviendo la necesidad de crear una identidad digital para cada persona del planeta. Durante la crisis del COVID-19, estas organizaciones promovieron el use del pasaporte sanitario, el cual es una forma de identidad digital. Ahora, están posicionados a utilizar la agitación económica y el miedo a otra pandemia para promover el valor de identidad digital, o para recibir una moneda digital a cambio de dólares o para probar el estado de vacunación. De una manera u otra, los tecnócratas forzarán su prisión de identidad digital en las masas.

Colonización 3.0 y el futuro de la identidad

La colonización de las Américas y de África tuvo lugar de las maneras obvias – esclavitud física, asesinato, violación, borrado de lenguaje, costumbres y cultura, etc. – y de maneras menos obvias- trauma psicológico, aislamiento, pérdida de identidad. Las hazañas de los imperios europeos fueron la primera ola de la colonización, con una colonización posterior en forma de ayuda financiera utilizada como arma, diseñada a atrapar a las naciones en vías de desarrollo en deudas que les obliga a vender sus recursos.

Hoy en día, se asoma la colonización digital en el horizonte. Una vez más, África y América Latina están en la lista de blancos para los proyectos de ID digitales. Como reportó la revista Impakter, existen planes para colocar la identidad infantil en un blockchain para que haya un registro permanente de la persona. Estos programas ya se están llevando a cabo en Sudáfrica. Dr. Aaron Ramodumo dice que el país se encuentra en medio de una “transición progresiva” hacia el uso de la biometría para la identidad infantil con números de ID únicos.

El nuevo programa de Sudáfrica iniciará en 2024 y proveerá la capacidad de captar huellas de palmas, huellas dactilares, huellas del pie y biometría de iris. Ramodumo le dijo a Biometric Update que espera que esté listo pronto para los bebes. “Aunque queremos forjar una política basada en la captura biométrica de bebes y niños, todavía no hemos escogido la tecnología especifica a utilizar,” dijo Ramodumo. “Eso sigue siendo un área de investigación, y espero que los investigadores ofrezcan otras opciones a escoger.”

Otra organización que ha estado haciendo un llamamiento por una “identidad legal” en África es ID4Africa. Por casualidad, la organización recibió tres becas por un total de $600,000 USD de la Fundación de Bill y Melinda Gates en 2019 y 2021.

A pesar de los intentos de colonizar a África con identidad digital, hay algo de esperanza. A finales de 2021, el programa de ID digital de Kenia, El Sistema Nacional Integrado de Gestión de Identidad (NIIMS), fue declarado ilegal por la corte suprema debido a que el gobierno no estableció claramente el riesgo a la privacidad de datos ni tampoco esbozaron una estrategia para medir y mitigar los riesgos.

En última instancia, el quid de este debate se centra en torno a la identidad y lo que una persona requiere para poder operar en el mundo de hoy. Por ejemplo, en muchas naciones una persona ya no puede abrir una cuenta bancaria, asistir a la escuela, alquilar una casa, sacar un préstamo, o manejar un vehículo legalmente sin presentar alguna forma de identificación. Estas son condiciones que muchas personas en el mundo moderno han llegado a aceptar como normas. Sin embargo, existe un escepticismo creciente de los sistemas digitales venideros y, en algunos casos, hasta de los sistemas “tradicionales” familiares a la mayoría de las personas.

¿Por qué deberíamos tener que mostrar una identificación aprobada por un gobierno para ser reconocidos como persona? ¿Por qué debemos someternos a la identidad sancionada por el gobierno si decidimos portar una forma de identidad (digital o física?)

Estas son cuestiones importantes y a las suposiciones que sostenemos también hay que cuestionarlas. A medida que avanzamos hacia el mundo digital de 2030, animo a todos mis lectores a alertar a sus amigos y familiares de los peligros que plantea la identidad digital. Ayúdales a entender como ID digital se vinculará inevitablemente a una moneda digital y, a la larga, a un puntaje de crédito social. Esta infraestructura, junto con las cámaras generalizadas de reconocimiento facial, será el brazo ejecutor invisible del estado tecnocrático. En su conjunto, el reconocimiento facial, identidad digital, moneda digital, y puntajes de crédito social representan un gran salto adelante hacia el totalitarismo digital.

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